MI PRÁCTICA DOCENTE
Freddy Baltazar Can Turriza
Mi encargo docente está relacionado con la elaboración de trabajos recepcionales para la titulación en las especialidades de técnicos profesionales.
Con asesorías personalizadas y pláticas frente a grupos, apoyo a los estudiantes en la elaboración del protocolo para su documento recepcional que puede ser una tesina, memoria de prácticas profesionales o proyecto.
Ante el estudiante siempre encuentro un prospecto a titularse con muchas dudas y sin idea alguna de lo que puede hacer para elaborar un trabajo escrito en cualquiera de las modalidades mencionadas, a pesar de contar con las guías de apoyo académico.
Doy como un hecho las limitaciones del alumno y trato de encontrar el camino más adecuado para darles la información y las herramientas metodológicas que lo ayuden a desarrollar su proyecto de trabajo recepcional.
Trato de hacerle amable y fácil el camino, pues el fin que persigo es que logre obtener su título y cédula de técnico profesional, y con esto, permitirle los medios para su incorporación al mercado de trabajo.
Es una tarea difícil, pues hay que estar motivando al alumno para que no pierda el interés de titularse, frente a un escenario laboral francamente desalentador.
Combinar la asesoría técnica con el elemento motivador, sin perder de vista que el titularse no significa un empleo seguro pero si mejores condiciones para moverse en el mercado laboral, es uno de mis mayores retos de mi responsabilidad como docente.
Mi papel como docente en el área de asesoría para titulación, es facilitarle el camino al alumno, utilizando todo el conocimiento y las herramientas teórico-metodológicas al alcance de mis capacidades profesionales, así como también el sentido común.
Cada alumno es una prueba fehaciente de nuestro desarrollo como docentes. Cuando evaluamos al alumno en realidad nos estamos evaluando así mismo, su nivel de aprendizaje calificado corresponde a nuestra propia capacidad de enseñanza.
Después de más de 20 años en los menesteres de la docencia, que seguramente partió de una necesidad de empleo, a la distancia la miro como una carga de moral social que hay que sobre llevar en el quehacer cotidiano de la enseñanza de nuestros jóvenes.
Freddy Baltazar Can Turriza
Mi encargo docente está relacionado con la elaboración de trabajos recepcionales para la titulación en las especialidades de técnicos profesionales.
Con asesorías personalizadas y pláticas frente a grupos, apoyo a los estudiantes en la elaboración del protocolo para su documento recepcional que puede ser una tesina, memoria de prácticas profesionales o proyecto.
Ante el estudiante siempre encuentro un prospecto a titularse con muchas dudas y sin idea alguna de lo que puede hacer para elaborar un trabajo escrito en cualquiera de las modalidades mencionadas, a pesar de contar con las guías de apoyo académico.
Doy como un hecho las limitaciones del alumno y trato de encontrar el camino más adecuado para darles la información y las herramientas metodológicas que lo ayuden a desarrollar su proyecto de trabajo recepcional.
Trato de hacerle amable y fácil el camino, pues el fin que persigo es que logre obtener su título y cédula de técnico profesional, y con esto, permitirle los medios para su incorporación al mercado de trabajo.
Es una tarea difícil, pues hay que estar motivando al alumno para que no pierda el interés de titularse, frente a un escenario laboral francamente desalentador.
Combinar la asesoría técnica con el elemento motivador, sin perder de vista que el titularse no significa un empleo seguro pero si mejores condiciones para moverse en el mercado laboral, es uno de mis mayores retos de mi responsabilidad como docente.
Mi papel como docente en el área de asesoría para titulación, es facilitarle el camino al alumno, utilizando todo el conocimiento y las herramientas teórico-metodológicas al alcance de mis capacidades profesionales, así como también el sentido común.
Cada alumno es una prueba fehaciente de nuestro desarrollo como docentes. Cuando evaluamos al alumno en realidad nos estamos evaluando así mismo, su nivel de aprendizaje calificado corresponde a nuestra propia capacidad de enseñanza.
Después de más de 20 años en los menesteres de la docencia, que seguramente partió de una necesidad de empleo, a la distancia la miro como una carga de moral social que hay que sobre llevar en el quehacer cotidiano de la enseñanza de nuestros jóvenes.